Phyllium giganteum
Fácil
Malasia
< 120 mm
20 °C – 28 °C
Phyllium giganteum: la hoja andante para grandes y pequeños
Phyllium giganteum, también conocida como «hoja andante grande», es un auténtico regalo para la vista en el terrario y fascina no solo a los amantes de los insectos con experiencia, sino también a los principiantes y a los niños. Su camuflaje perfecto, que la hace parecer una hoja seca o viva, te deja boquiabierto cada vez que miras al terrario, porque a menudo no la ves hasta que la miras por segunda vez. Estos pacíficos herbívoros no solo son bonitos, sino que también son fáciles de cuidar, por lo que son ideales para iniciarte en el mundo de la terrariología.
Si te encantan los acuarios decorados de forma natural, Phyllium giganteum Apreciar. Estos animales son crepusculares, se mueven despacio y con suavidad, lo que los hace perfectos para observarlos. Y lo mejor de todo: incluso los niños pueden ayudar a cuidarlos, porque no pican, no son venenosos y, con un poco de paciencia, hasta se dejan coger en la mano.
Para que vivan en condiciones adecuadas, lo mejor es un terrario con unas dimensiones mínimas de 30 x 30 x 30 cm para un grupo de 5 animales. Cuanto más grande, mejor, claro está, sobre todo si quieres criarlos. Es importante que haya mucha humedad (60-80 %) y una temperatura entre 20–28 °C, a ser posible con un poco de luz natural o una pequeña lámpara LED para terrarios. Una tapa de gasa o una buena ventilación garantizan un clima equilibrado y evitan que se forme moho.
En cuanto a la comida, son muy sencillos: comen hojas de zarzamora, hojas de frambuesa o incluso hojas de roble y haya. Las hojas frescas de zarzamora son muy populares; lo mejor es guardarlas en una botella de agua tapada con un trozo de algodón para que se mantengan frescas durante más tiempo. En invierno, siempre puedes recurrir a las hojas de zarzamora, que son de hoja perenne. Es importante que no uses plantas tratadas con pesticidas.
El cultivo de Phyllium giganteum Con un poco de paciencia, es posible: las hembras ponen huevos con regularidad, de los que, al cabo de unos meses —si hay la temperatura y la humedad adecuadas—, nacen las primeras crías. Al principio, lo mejor es que tengan hojas de roble y una buena humedad ambiental para que la muda salga bien. Con suficiente comida y paciencia, poco a poco va surgiendo una nueva generación de estos fascinantes fásmidos.
Phyllium giganteum No solo es un gran complemento para cualquier terrario, sino que también ofrece a los niños una visión fascinante de la naturaleza: de la hoja al insecto vivo. Si buscas animales tranquilos, bonitos y fáciles de cuidar, esta especie es la mejor opción.













